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Y llegó

22 mar

La primavera, claro. Aunque fue un día nublado. Y la empecé con un dolor de cuello que pa qué. Que últimamente estoy más averiado… Que si tendinitis, que si el pie, que si el cuello, que si la tripa… Y eso sólo teniendo en cuenta el chasis, que de la cabeza estoy fatal del coño… Pero hoy ya estoy algo mejor del cuello, así que a ver si vuelvo al gym y no me estropeo más en un tiempo…

El puente pasado aprovechamos y nos fuimos a Cuenca, que desde el finde en Barna no hacíamos una escapadita (aunque tampoco es que el tiempo acompañase). No conozco mucho Castilla-La Mancha (salvo Toledo, y tampoco es que me acuerde demasiado) y eso había que solucionarlo. Así que pusimos rumbo a Cuenca, a ver las Casas Colgadas.

En Atocha, sorpresa: había que hacer transbordo en Villaverde Bajo, algo de lo que nadie nos había avisado. Y eso no es un problema en sí, sino que allí había que esperar media hora. Y Renfe todavía tenía más sorpresas para nosotros: habían vendido más plazas de las que había, con lo que la gente tenía que ir de pie y sentada por el suelo en los pasillos… Nosotros no, por suerte. ^_^

Una de las cosas que nos sorprendió de Cuenca fue su multiculturalidad. Lo de la multiculturalidad viene porque nada más llegar, entramos en un bar Pepe de toda la vida y nos atendió una china. Pedimos unos sándwiches mixtos y tras esperar un buen rato (no estábamos seguros de si nos habían entendido), llegaron nuestros sándwiches, aunque sabían a rayos, al menos el mío. El jamón era raro y además estaba frito :-s

A continuación nos dirigimos a la oficina de turismo, donde tras una larga cola, nos atendió una mujer sudamericana, muy maja. Y el segundo día intentamos buscar un bar Pepe de los de verdad. Y parecía que lo habíamos encontrado, pero como en Cuenca, por alguna razón, no se puede ver el interior de los restaurantes ni cafeterías (otro de sus aspectos fascinantes), al entrar nos dimos cuenta que también era un bar Pepe llevado por chinos. Así que me abstuve de pedir sándwich.

El hostal estaba bien, los colchones molaban un montón (superduros) y estaba al ladito de la zona de salir (aunque en Cuenca todo está al ladito, la verdad).

El viernes nos lo pasamos pateando, básicamente (y más de hora y media comiendo, que se comía muy bien, pero el sitio estaba hasta arriba). Vimos la catedral (por fuera, que había que pagar para entrar), con un horrendo homenaje a Primo de Rivera, las casas colgadas, las ruinas del castillo, el puente de San Pablo y la hoz del Huécar y nos dimos un largo y bonito paseo subiendo y bajando por la ladera del monte.

Por la noche nos tomamos un par de copas en el Big Red Bus, que debe ser el único local de pseudoambiente en muchos kilómetros a la redonda y con una oferta musical de lo más… ecléctica, por decirlo de alguna manera.

Al día siguiente, más paseos, por aquí y por allá y vimos la Torre Mangana, que nos faltaba. Y comimos en un restaurante superbarato con un flan de huevo casero que estaba de muerte ^_ ^   Y después, de vuelta a casita.

[Resumiendo: Cuenca es muy potita y se come bien, aunque podría estar todo un poco mejor conservado. Y los senderos para darse paseitos están algo guarrindongos, la verdad...]

Por la noche, de juerga con Ényel. Bueno, que lo de juerga es relativo, porque las dos horas que le lleva prepararse, planchar las sábanas O_o, ducharse y quehaceres varios, no cuentan… Pero nos tomamos una copa en el Fraggle y después estuvimos en el Delirio viejo un rato. Que no sé por qué, a pesar de lo lleno que está y la música que ponen, siempre me echo unas risas cuando voy.

Y eso nos lleva a ayer, al dolor de cuello y a la nublada llegada de la primavera… ¿Qué pasará hasta el verano? ¡Hagan sus apuestas!

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♫ DhanyQuiero respirar

I’m breating in the sun because winter’s gone [...]
And all the rain has gone [...]
I don’t know how long I’ve been waiting
How long I’ve been living in chains
But now I am sure I can make it
Tomorrow I won’t feel no pain

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