Ayer fue el primer día piscinil de la temporada, que ya tocaba. Atravesamos Madrid para llegar al extrarradio a Embajadores, pero la gente con la que habíamos quedado vive por la zona. La verdad es que la piscina municipal (la de Peñuelas) está un poco perdida de la mano de la diosa y es bastante pequeña. Además estaba bastante petada y el agua llena de pelos, pero si hay que destacar algo positivo hay que decir que por lo menos el agua estaba calentita.

La verdad es que entre baño y baño, juegos y una excursión a por helados (en la que casi me quemo las plantas de los pies) se me pasó la tarde volando. La verdad es que mucha gente se agobia con estos calores, pero a mí notar el aire caliente, el sol sobre la piel, el ir ligeritos de ropa, poder dormir desnudo y estas pequeñas cosas me hacen feliz… ^_^