Que no sea creyente no tiene mucho que ver con el hecho de que en su día decidiese apostatar. Más bien fue por los continuos ataques de la jerarquía católica a lo que no encaja en su idea de bien (o sea, gran parte de la sociedad). Ya como gay, el que estos señores no dejen de decir que tengo una “conducta desordenada“, que el que yo me pueda casar con mi pareja es una amenaza para la sociedad o que se opongan simplemente a las leyes antidiscriminatorias en cualquier parte del mundo (porque ahora dicen que sólo se oponen a que nos casemos y que adoptemos, pero antes se oponían a que pudiésemos ser parejas de hecho, antes de eso a que la homosexualidad fuese legal y así sucesivamente. Y supongo que el que sean una organización machista también ayudó. Y el que quieran dirigir la vida política y social del país (en una sociedad que cada vez les hace menos caso) y que la clase política les deje hacerlo, también. Pero cada cual tendrá sus razones.
En mi caso lo conseguí al segundo intento. Mi error en el primero fue no mandar las cartas certificadas, con lo cual me argumentaron que jamás las habían recibido. Lo que hay que hacer es lo siguiente: enviar una carta a la parroquia donde se nos bautizó haciendo constar nuestros datos, fecha aproximada del bautizo y copia del D.N.I. y nuestra voluntad de anular la inscripción bautismal. Si quiere uno entretenerse puedo alegar sus razones. A su vez también hay que enviar una carta al obispado al que corresponda la parroquia (se puede encontrar la dirección en la web de la Conferencia Episcopal) haciendo constar que hemos enviado dicha carta a la parroquia y expresando nuestra voluntad de apostatar. Lo más seguro es enviar estas cartas por burofax, en Correos, aunque imagino que por correo certificado con acuse de recibo también valdría. En mi caso esto fue suficiente y tras unas cuantas semanas recibí una carta del obispado correspondiente, donde se me decía que dejaba de pertenecer a la Iglesia Católica y que necesitaría autorización para, entre otras cosas, contraer matrimonio en la misma (aún me estoy riendo de eso).
En caso de que no contesten o nos denieguen la apostasía, o se desentiendan, es hora de denunciarlos ante la Agencia Española de Protección de Datos. El modelo de denuncia se puede encontrar en la web de la AEPD, donde hay que exponer que lo hemos intentado y nos han ignorado o no nos dejan. Y eso, en principio, debería bastar…



