Y no sólo porque nos hayamos pasado al descafeinado. Lo digo más bien porque hace unas semanas, muy hábilmente tiré café por encima del portátil. La verdad es que sólo afectó a unas pocas teclas y lo sequé enseguida. Parecía que no había pasado nada, pero… ¡error!
Esa noche el teclado empezó a volverse loco. Perdí el uso de la mitad del teclado y había teclas que se marcaban solas, en plan poltergeist. Con mi gafe tecnológico creí que ya me había quedado sin ordenador (y eso que lo había comprado hacía ni cuatro meses). Y vale que tampoco ando pobre, pero no es cuestión de andar comprándose un cacharro así como así. Me sentí un poco patoso, pero miré en internet y no estaba solo: a mucha gente le había sucedido lo mismo (mal de muchos…).
Al día siguiente llamé a Sony y me dijeron que sí tenía solución (siempre y cuando al enchufarle un teclado externo funcionase, ya que si no lo hacía, la placa base estaba dañada). Pero hubo suerte. Los de Sony (sorprendentemente amables en el servicio de atención al cliente, por cierto) me enviaron un teclado ¡gratis! y en una tienda al lado de casa me lo cambiaron (fue la tercera en la que pregunté, enPCBox y el Fnac no lo hacían) por 23 leuros. Así que vuelvo a tener ordenata completamente operativo. ^_^
La verdad es que sigo echando de menos el Mac (sobre todo ahora que ya ha salido el Civ V para Mac), pero el Vaio con Windows 7 hasta ahora no me ha fallado (¡milagro!) y la verdad es que los de Sony se han portado con el teclado. ¡Así que qué más puedo pedir!
La semana pasada tiré café por el teclado del portátil y estoy esperando que me manden un repuesto… De momento tiro con un teclado USB que no he podido conseguir hasta hoy por culpa del festivo de ayer. Y menuda lata trabajar así, porque el teclado del portátil no se puede desactivar e interfiere. Y el móvil también me va mal… Definitivamente es el año del gafe tecnológico. No hay que olvidar que se me murió ya un ordenador y dos discos duros; y hace poco la impresora que cayó desde el sofá… Aunque ya era un fósil, que conste. Y fue culpa del espacio reducido del salón, tan cozy él.
Y aquí sigo traduciendo, y luego a ver The West Wing. No me mola tanto como Commander in Chief (La Presidenta, por estos lares), al menos de momento, pero mola. ¿Quién dijo que un capítulo de una serie no puede tratar sobre cómo elaborar el censo y ser interesante?
Y también hemos acabado Lost y empezado con Glee, pero como no he podido actualizar… Qué chorra el final de Lost… Long live Juliet!!!
Por fin llegó después de tanto hacerse esperar. Salió hace 9 días y hoy he conseguido mi primera victoria (por tiempo, es decir, era el que contaba con las mejores estadísticas al alcanzar los 500 turnos). Jugué con los japoneses, que son bastante militaristas y basé la partida en el expansionismo (aunque juro que a los iroqueses sólo los conquisté porque ellos me declararon la guerra; y a la ciudad-estado de Venecia porque estaba aliada con ellos, claro…). Anteriormente había jugado con los griegos y perdí; la verdad es que los japoneses tienen más gracia, sobre todo sus unidades especializadas (samuráis, zeros, etc.).
El juego tiene muchas novedades muy chulas, aunque también unas cuantas cagadas.
Puntos positivos:
- La parte gráfica: desconcierta un poco inicialmente, pero supera a los anteriores.
- Que todas las unidades pueden navegar sin unidades que las transporten. Lo sé, es poco realista, pero muy práctico. Especialmente para mí, que odio la parte naval de los juegos de estrategia.
- Por su realismo (ahora sí) mola que en cada unidad sólo pueda haber una unidad militar (aunque sí puede haber una civil y una militar simultáneamente). Además, se muestran batallones en lugar de una sola unidad y conforme van hiriendo a la unidad van muriendo miembros del batallón.
- Las ciudades-estado. Que también tienen su parte mala. Pero la buena es que ayudan a conseguir recursos, son pseudoaliados y representan a esos microestados y anomalías geopolíticas que tanto fascinan a niños y niñas por igual.
- Que haya alguna civilización nueva y raruna como Siam (que hablan super-o-sea) o los songhay (que no, no son una nación gay con lesbo-hordas y mari-escuadrones) sino un imperio del África occidental que existió un par de siglos tras separarse de Mali (y según el libro de ilustraciones que viene con la Special Edition, fue el imperio más grande de África).
- Que cada civilización hable en su idioma.
El juego, sin embargo tiene algunas cagadas:
- Para empezar, no es nada intuitiva la manera de ponerlo en castellano. Yo tuve que mirar en los foros oficiales para conseguirlo. De hecho, cuando miré, había una queja incendiaria de otro usuario que tampoco lograba ponerlo en castellano y al par de minutos ya le habían contestado de Firaxis cómo hacerlos.
- La introducción es superchula… la primera vez que la ves (y la segunda). Pero tener que tragarte todo un minuto cada vez que pones el juego es un puto coñazo y una pérdida de tiempo (que podrías usar en conquistar a los vecinos). Se puede quitar trasteando en un archivo de la configuración. Aquí explican cómo.
- Hay muchas cagadas de traducción. O más bien de montajes de las traducciones, que ya me hago una idea de cómo habrá sido la cosa. A los traductores le habrán pasado un Excel con celdas que habrán traducido bien pero que alguien habrá colocado un poco como le saliese de los cataplines. Así hay unas cuantas cosas como: «Has construido el Puerta de Brandemburgo femenine». ¡Arg!
- Es demasiado fácil conquistar ciudades, al menos en el nivel de dificultad predeterminado, cuando en otros Civ no lo era. Y eso que ahora las propias ciudades se pueden defender…
- Comparándolo con el Civ IV con las dos extensiones, resulta algo pobre. Se echa de menos toda la parte de las religiones (con lo poco religioso que yo soy), las corporaciones, la composición étnica de las ciudades y la influencia que esto tenía sobre el juego, la posibilidad de votar resoluciones internacionales en el Palacio Apostólico y en las Naciones Unidas. También se ofrece únicamente el nivel de felicidad global de la civilización y no el de cada ciudad. Hay demasiadas simplificaciones, así en general.
- Suelen aparecer más ciudades-estado que civilizaciones y en ocasiones parece que, de hecho, es más importante llevarte bien con ellas que con las demás civilizaciones.
- Faltan muchas opciones diplomáticas como la posibilidad de los estados-vasallo.
- Como íbero se echa de menos que esté España, Portugal o algún reino ibérico vario (esto ya es más subjetivo).
Supongo que enseguida sacarán algún parche y seguro que para Navidades o poco después ya hay una expansión con mil maravillas, pero por el momento podría estar mejor (hay que tener en cuenta que el Civ IV es una OBRA MAESTRA).
En cuanto a la Special Edition, muy potita. Dos discos con la banda sonora, un libro de ilustraciones con diseños de los personajes y líderes de cada civilización, unos cuantos datos históricos y mapitas con la evolución histórica (más o menos) de cada una. También ilustraciones de las maravillas naturales (novedad de esta entrega) y de los iconos de los edificios y tecnologías. Así como un mapa resumen con las tecnologías y unidades (supongo que esto viene con la versión normal también) y cinco figurillas. Ah, y un DVD del cómo se hizo, aunque todavía no lo he visto. Eso sí, podrían haber incluido las instrucciones, que vale, que se pueden bajar en pdf y que se ahorra mucho papel, pero con los 80 euracos que cuesta la edición especial no les costaba nada meterla… ¬¬’