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Civilization IV: Colonization

30 dic

Ayer por fin conseguí terminar el Colonization, tras años de intentos frustrados por mis respectivas metrópolis. Y no habrá sido por no intentarlo, que llevo jugando periódicamente desde que me hice con él allá por 2008. El Civilization IV: Colonization es un spin-off de la saga Civilization. En realidad es una versión remozada y adaptada al estilo gráfico de la serie Civ de un juego de Sid Meier del mismo nombre lanzado en los años noventa. La mecánica del juego es relativamente simple: se trata de tomar el mando de una colonia en el Nuevo Mundo de alguna nación europea (España, Países Bajos, Francia o Inglaterra), proclamar la independencia tras conseguir que al menos la mitad de la población la apoye y después aguantar el ataque de la madre patria que nos quiere meter en cintura.

Puede parecer fácil, pero no lo es tanto. De hecho cuesta sudor y sangre (mi señor marido es testigo de los cientos de horas empleadas en dicha empresa). Pero ayer, jugando con Francia (que ofrece ciertas ventajas en las relaciones con los nativos) conseguí proclamar mi independencia sin que la metrópoli me espachurrase, que era donde fallaba hasta ahora. Aunque a veces ni me daba tiempo a conseguir suficiente gente que apoyase la independencia (para lo cual hay que construir periódicos, imprentas,  catedrales, hacer que los ayuntamientos produzcan puntos de independencia poniendo en ellos a estadistas, etc.). La verdad es que me ayudaron unos trucos que vi por ahí. Básicamente:

- Hay que evitar comerciar con la metrópoli en la medida de lo posible (ya que invierte el dinero que le damos en financiar el ejército que usarán para putearnos) y comerciar productos elaborados (ron, tejido, armas…) con los indígenas.

- Hay que aprovecharse de lo que nos ofrecen los nativos (en el buen sentido). Es una buena estrategia hacer que las ciudades produzcan alimentos a casco porro y que los nuevos ciudadanos se especialicen en alguna profesión entre los nativos (algo que hacen especialmente rápido si jugamos con Francia). También es bueno fundar misiones a tutiplén y hacer que los nativos conversos se especialicen a su vez en las escuelas de nuestras ciudades. Mi estrategia inicial era jugar con menos colonos y un par de ciudades, para defenderlas mejor, pero es un error.

- No hay que aceptar a todos los padres fundadores que quieran unirse a nuestro congreso continental. Es mejor ser selectivo.

- Hay que empezar a producir soldados y puntos de independencia desde el principio (pagando por ejemplo una módica cantidad para formar como soldados a los colonos que se quieren venir desde Europa; sale más rentable). Si no lo hacemos, o nos daremos cuenta de que nuestra población no apoya la independencia (otra solución es cargarte población, sobre todo nativos conversos, de forma que crezca el apoyo a la independencia) o de que hemos proclamado una independencia que no podemos defender (para lo cual habrá que eliminar TODAS las tropas terrestres de la metrópoli en 100 turnos y para ello lo mejor es quedarnos en las ciudades esperando que vengan a por nosotros; irán principalmente a por la ciudad más cercana a Europa).

Cuando proclamamos la independencia encontramos uno de los puntazos del  juego: hay que redactar una constitución, para lo que tenemos que decidir cinco cuestiones básicas (igualdad o esclavitud, separación de religión y Estado, república o monarquía,  derecho a llevar armas y convivencia con los indígenas) y cada decisión tendrá sus consecuencias:

Aunque a veces parezca chungo, se puede ganar la partida respetando a los nativos (es decir, sin pelearse con ellos y pagándoles lo que nos piden si queremos establecernos cerca de ellos) y prohibiendo la esclavitud (tampoco me planteé permitirla nunca) y las armas (algo que sí he probado, pero tampoco sirve de mucho; si los soldados no pueden con el ejército, los colonos no van a hacer mucho más…). Y he aquí la prueba:

La verdad es que tengo que decir que a pesar de sus limitaciones (sólo cuatro potencias coloniales) y que a veces pueda parecer excesivamente difícil, me ha molado mucho. No llega a superar al Civ IV, claro (difícil de superar las miles de opciones y mods como el de la Guerra Civil :-P ), pero a mí sí me ha gustado mucho más que el Civ V. Y bastante.

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Dragon Ball: Origins

2 dic

Me he terminado hace un par de días el Dragon Ball: Origins para la DS. En realidad ya había pasado todas las fases hará cosa de un mes, pero no había descubierto todos los cofres ocultos que hay dispersos por el juego. Se me resistían unos cuantos, pero por fin logré encontrarlos (aunque he de decir que un par de ellos con ayuda de esta guía…). Eso sí, aún me faltan como la mitad de las figuritas por encontrar… :-s


El juego sigue fielmente la historia del manga hasta el final del primer torneo de artes marciales (es por eso que, hagamos lo que hagamos, no podemos derrotar a Jackie Chun en el último combate). Otro punto a su favor, además de esto, es que no es un juego sólo de lucha (que también, especialmente en los jefes de final de fase), sino que mezcla el rol, las plataformas y el beat ‘em up.

Mola poder jugar con Goku de niño (por alguna razón casi todos los juegos estaban basados en Dragon Ball Z), usar el bastón, lanzar una onda vital (ay, aquel doblaje… ^_^)  o interactuar con Bulma (más bien intentar que no la maten, porque es bastante tonta la pobre y va hacia todos los peligros).

Como puntos negativos, quizá destacar que se echa de menos es poder controlar a otros personajes (algo que sí se puede hacer en la segunda parte) y quizá un poco más de variedad en algunas pantallas. Y si nos ponemos quisquillosos, alguna incongruencia como que a Goku le cambia la ropa y le aparece y desaparece la cola una vez se la han cortado, especialmente al jugar en los subniveles, pero nada grave. Resumiendo, que está muy chulo y me ha hecho disfrutar más que el Civ V (que también me ha decepcionado lo suyo, claro). A ver qué tal la segunda parte…

Civilization V

4 oct

Por fin llegó después de tanto hacerse esperar. Salió hace 9 días y hoy he conseguido mi primera victoria (por tiempo, es decir, era el que contaba con las mejores estadísticas al alcanzar los 500 turnos). Jugué con los japoneses, que son bastante militaristas y basé la partida en el expansionismo (aunque juro que a los iroqueses sólo los conquisté porque ellos me declararon la guerra; y a la ciudad-estado de Venecia porque estaba aliada con ellos, claro…). Anteriormente había jugado con los griegos y perdí; la verdad es que los japoneses tienen más gracia, sobre todo sus unidades especializadas (samuráis, zeros, etc.).

El juego tiene muchas novedades muy chulas, aunque también unas cuantas cagadas.

Puntos positivos:

- La parte gráfica: desconcierta un poco inicialmente, pero supera a los anteriores.

- Que todas las unidades pueden navegar sin unidades que las transporten. Lo sé, es poco realista, pero muy práctico. Especialmente para mí, que odio la parte naval de los juegos de estrategia.

- Por su realismo (ahora sí) mola que en cada unidad sólo pueda haber una unidad militar (aunque sí puede haber una civil y una militar simultáneamente). Además, se muestran batallones en lugar de una sola unidad y conforme van hiriendo a la unidad van muriendo miembros del batallón.

- Las ciudades-estado. Que también tienen su parte mala. Pero la buena es que ayudan a conseguir recursos, son pseudoaliados y representan a esos microestados y anomalías geopolíticas que tanto fascinan a niños y niñas por igual.

- Que haya alguna civilización nueva y raruna como Siam (que hablan super-o-sea) o los songhay (que no, no son una nación gay con lesbo-hordas y mari-escuadrones)  sino un imperio del África occidental que existió un par de siglos tras separarse de Mali (y según el libro de ilustraciones que viene con la Special Edition, fue el imperio más grande de África).

- Que cada civilización hable en su idioma.

El juego, sin embargo tiene algunas cagadas:

- Para empezar, no es nada intuitiva la manera de ponerlo en castellano. Yo tuve que mirar en los foros oficiales para conseguirlo. De hecho, cuando miré, había una queja incendiaria de otro usuario que tampoco lograba ponerlo en castellano y al par de minutos ya le habían contestado de Firaxis cómo hacerlos.

- La introducción es superchula… la primera vez que la ves (y la segunda). Pero tener que tragarte todo un minuto cada vez que pones el juego es un puto coñazo y una pérdida de tiempo (que podrías usar en conquistar a los vecinos). Se puede quitar trasteando en un archivo de la configuración. Aquí explican cómo.

- Hay muchas cagadas de traducción. O más bien de montajes de las traducciones, que ya me hago una idea de cómo habrá sido la cosa. A los traductores le habrán pasado un Excel con celdas que habrán traducido bien pero que alguien habrá colocado un poco como le saliese de los cataplines. Así hay unas cuantas cosas como: «Has construido el Puerta de Brandemburgo femenine». ¡Arg!

- Es demasiado fácil conquistar ciudades, al menos en el nivel de dificultad predeterminado, cuando en otros Civ no lo era. Y eso que ahora las propias ciudades se pueden defender…

- Comparándolo con el Civ IV con las dos extensiones, resulta algo pobre. Se echa de menos toda la parte de las religiones (con lo poco religioso que yo soy), las corporaciones, la composición étnica de las ciudades y la influencia que esto tenía sobre el juego, la posibilidad de votar resoluciones internacionales en el Palacio Apostólico y en las Naciones Unidas. También se ofrece únicamente el nivel de felicidad global de la civilización y no el de cada ciudad. Hay demasiadas simplificaciones, así en general.

- Suelen aparecer más ciudades-estado que civilizaciones y en ocasiones parece que, de hecho, es más importante llevarte bien con ellas que con las demás civilizaciones.

- Faltan muchas opciones diplomáticas como la posibilidad de los estados-vasallo.

- Como íbero se echa de menos que esté España, Portugal o algún reino ibérico vario (esto ya es más subjetivo).

Supongo que enseguida sacarán algún parche y seguro que para Navidades o poco después ya hay una expansión con mil maravillas, pero por el momento podría estar mejor (hay que tener en cuenta que el Civ IV es una OBRA MAESTRA).

En cuanto a la Special Edition, muy potita. Dos discos con la banda sonora, un libro de ilustraciones con diseños de los personajes y líderes de cada civilización, unos cuantos datos históricos y mapitas con la evolución histórica (más o menos) de cada una. También ilustraciones de las maravillas naturales (novedad de esta entrega) y de los iconos de los edificios y tecnologías. Así como un mapa resumen con las tecnologías y unidades (supongo que esto viene con la versión normal también) y cinco figurillas. Ah, y un DVD del cómo se hizo, aunque todavía no lo he visto. Eso sí, podrían haber incluido las instrucciones, que vale, que se pueden bajar en pdf y que se ahorra mucho papel, pero con los 80 euracos que cuesta la edición especial no les costaba nada meterla… ¬¬’

En resumen: ¡expansión ya!

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