Ayer por fin conseguí terminar el Colonization, tras años de intentos frustrados por mis respectivas metrópolis. Y no habrá sido por no intentarlo, que llevo jugando periódicamente desde que me hice con él allá por 2008. El Civilization IV: Colonization es un spin-off de la saga Civilization. En realidad es una versión remozada y adaptada al estilo gráfico de la serie Civ de un juego de Sid Meier del mismo nombre lanzado en los años noventa. La mecánica del juego es relativamente simple: se trata de tomar el mando de una colonia en el Nuevo Mundo de alguna nación europea (España, Países Bajos, Francia o Inglaterra), proclamar la independencia tras conseguir que al menos la mitad de la población la apoye y después aguantar el ataque de la madre patria que nos quiere meter en cintura.
Puede parecer fácil, pero no lo es tanto. De hecho cuesta sudor y sangre (mi señor marido es testigo de los cientos de horas empleadas en dicha empresa). Pero ayer, jugando con Francia (que ofrece ciertas ventajas en las relaciones con los nativos) conseguí proclamar mi independencia sin que la metrópoli me espachurrase, que era donde fallaba hasta ahora. Aunque a veces ni me daba tiempo a conseguir suficiente gente que apoyase la independencia (para lo cual hay que construir periódicos, imprentas, catedrales, hacer que los ayuntamientos produzcan puntos de independencia poniendo en ellos a estadistas, etc.). La verdad es que me ayudaron unos trucos que vi por ahí. Básicamente:
- Hay que evitar comerciar con la metrópoli en la medida de lo posible (ya que invierte el dinero que le damos en financiar el ejército que usarán para putearnos) y comerciar productos elaborados (ron, tejido, armas…) con los indígenas.
- Hay que aprovecharse de lo que nos ofrecen los nativos (en el buen sentido). Es una buena estrategia hacer que las ciudades produzcan alimentos a casco porro y que los nuevos ciudadanos se especialicen en alguna profesión entre los nativos (algo que hacen especialmente rápido si jugamos con Francia). También es bueno fundar misiones a tutiplén y hacer que los nativos conversos se especialicen a su vez en las escuelas de nuestras ciudades. Mi estrategia inicial era jugar con menos colonos y un par de ciudades, para defenderlas mejor, pero es un error.
- No hay que aceptar a todos los padres fundadores que quieran unirse a nuestro congreso continental. Es mejor ser selectivo.
- Hay que empezar a producir soldados y puntos de independencia desde el principio (pagando por ejemplo una módica cantidad para formar como soldados a los colonos que se quieren venir desde Europa; sale más rentable). Si no lo hacemos, o nos daremos cuenta de que nuestra población no apoya la independencia (otra solución es cargarte población, sobre todo nativos conversos, de forma que crezca el apoyo a la independencia) o de que hemos proclamado una independencia que no podemos defender (para lo cual habrá que eliminar TODAS las tropas terrestres de la metrópoli en 100 turnos y para ello lo mejor es quedarnos en las ciudades esperando que vengan a por nosotros; irán principalmente a por la ciudad más cercana a Europa).
Cuando proclamamos la independencia encontramos uno de los puntazos del juego: hay que redactar una constitución, para lo que tenemos que decidir cinco cuestiones básicas (igualdad o esclavitud, separación de religión y Estado, república o monarquía, derecho a llevar armas y convivencia con los indígenas) y cada decisión tendrá sus consecuencias:
Aunque a veces parezca chungo, se puede ganar la partida respetando a los nativos (es decir, sin pelearse con ellos y pagándoles lo que nos piden si queremos establecernos cerca de ellos) y prohibiendo la esclavitud (tampoco me planteé permitirla nunca) y las armas (algo que sí he probado, pero tampoco sirve de mucho; si los soldados no pueden con el ejército, los colonos no van a hacer mucho más…). Y he aquí la prueba:
La verdad es que tengo que decir que a pesar de sus limitaciones (sólo cuatro potencias coloniales) y que a veces pueda parecer excesivamente difícil, me ha molado mucho. No llega a superar al Civ IV, claro (difícil de superar las miles de opciones y mods como el de la Guerra Civil
), pero a mí sí me ha gustado mucho más que el Civ V. Y bastante.











